De hecho, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto ha pagado un alto costo político en su país por estar abierto a trabajar de manera constructiva con Trump.

Ernesto Zedillo indica que, sin embargo, ha llegado la hora de admitir que las acciones de la nueva administración, la de Trump, han cerrado, por lo menos en lo que se puede ver en el futuro, la posibilidad de cualquier arreglo que se pueda alcanzar a través del diálogo y la negociación, que pueda satisfacer el interés de ambas partes.

El Presidente Trump podría incluso considerar la retirada de los Estados Unidos de ese árbitro central de las disputas comerciales internacionales, momento en el cual la cuestión mexicana se convertiría en un problema mundial que tendría que ser enfrentado por toda la comunidad internacional, finaliza el ex mandatario.

"Si el presidente Trump sigue obsesionado con ese objetivo erróneo México debe tomarlo como un deseo de matar el TLCAN, lo que por supuesto es algo que él tiene la capacidad de hacer", señaló.

El diputado hizo énfasis en que las políticas económicas adoptadas por México desde la firma del TLC han resultado perjudiciales para México.

Como alternativa, explicó Lara, México tiene la obligación de negociar el comercio internacional con otros países, incluso fijar su mirada en América Latina, ya que en centro y sur América hay importantes mercados consumidores de diversos productos que se elaboran en territorio nacional, pero al mismo tiempo es necesario impulsar a los innovadores mexicanos; que se creen nuevos productos que se consuman internamente y se exporten a otros mercados independientes de Estados Unidos.

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"Por supuesto, como lo ha amenazado, el Presidente Trump podría ir más allá de la cancelación del TLC y tratar de imponer barreras adicionales al comercio con México".

"Debemos tranquilizar a las empresas globales, con acciones concretas, que México permanecerá abierto para los negocios y que nuestro gobierno no tratará de intimidarlos o decirles qué, dónde y cómo producir”".

Aunque reconoció que tal escenario sería costoso para los dos países, especialmente para México en el corto plazo, indicó que México puede crear las condiciones no sólo para mantener sino aumentar su posición como un lugar para invertir para las empresas globales.

"En cuanto a la pared frontera del Presidente Trump, Zedillo dice que "es evidente que hay poco que el Gobierno mexicano puede hacer para fomentar políticas más progresistas de inmigración a Estados Unidos; estos son estrictamente un asunto interno, a pesar de las consecuencias para otros países, entre ellos México". Lo que rechazamos, bajo ninguna circunstancia, es cualquier intento de utilizar una sola pulgada de nuestro territorio para construir una estructura tan abominable.

"Todos los mexicanos estamos detrás del presidente Peña Nieto cuando le dice a Trump que no vamos a pagar por su extravagante proyecto, ofensivo e inútil", concluyó.


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